" Alienada, tras cortar a mordiscos tus hilos y los míos, ya no seremos más títere. Caigo y tú detrás, presas de una nueva sensación, el vértigo. Ajena a mi nueva condición, comienzo a vomitar ecos agrios de un pasado mal digerido. Me arrastro, te agarro para ponerte a salvo del foco. Te veo boquear y me siento al filo, con los pies colgando, al borde de la extinción, pero no hay tiempo de pensar. Tomo aire para dártelo a ti, no es así como imaginé nuestro primer beso. Te empujo buscando el hueco, hay que salir antes de que comience el revuelo.
Ya siento el camino, bajo nuestros pies serpenteando incierto, el sol de frente como único espectador, atrás las voces. Nunca volveremos a ser tan felices como en este preciso instante."
Son de esas cosas que se hacen del tirón o al final se quedan ancladas en el "y si..." de la mano del "mañana en cuanto tenga un huequito". He aprovechado el empujón, soy más sombra que ser en estos asuntos y ya te adelanto que se perderá en el olvido. Pero ¿por qué no intentarlo? Sé que tú harás que merezca la pena.
viernes, 26 de diciembre de 2014
Felicidad inigualable y fugaz
Solsticio de invierno
"Eres la sierra nevada, el frío congelando la mirada. Un cielo de nubes dibujando sombras sobre la llanura estival y solitaria. Eres el ruido, tintineante de las piedras arrastradas por la corriente del río. Y el musgo que crece en la cara norte de los árboles. Eres el olor a tormenta y el crujir bajo mis pies de las ramas de este camino en el que me dejaste pateando piedras. Eres todo aquello que me devuelve la sonrisa y el calor del frío sol de este invierno. Se te olvidó contarme que dolería siempre, que todo se convertiría en ti y tú en espera, delirante espera."
domingo, 10 de agosto de 2014
Pide un deseo
Quiero llevarte un rato nada más al campo y enseñarte allí mis ojos cuando miran el cielo abierto.
Tienes que escuchar aquello, no es el silencio, qué va, es el viento entre las ramas, es la brisa acariciando tu frente perlada, el polvo que levantan tus pies al caminar por el terreno donde las zarzas crecen en la acequia. Es el rumor del agua del manantial que da origen al arroyo del que se nutre la fuente de la que bebes.
Huele el campo, escóndete del Sol a la sombra de una encina y olfatea furtivamente. Se huele el regato con el fondo lleno de cantos rodados suaves como tus caricias. Mira qué bien huelen los pinos, ríe. Míralo con mis ojos y déjate seducir por el campo como lo he hecho yo por ti. Quería conocer cada palmo de tu cuerpo y ahora que lo conozco deseo recorrer tu geografía completa y con embeleso dejarme narcotizar por tu belleza, permaneciendo enamorado todos los días. Quiero llevarte un rato nada más al campo; me da igual la estación del año, la hora del día o de la noche, tienes que sentir el rebullir de los pájaros al sabernos cerca cómo cantan y revolucionan el entorno. Tienes que pegar los sentidos a ras de suelo y dejar que las briznas de hierba te acaricien, susurrar al árbol centenario canciones añoradas de una infancia arrebatada y darte permiso para explorar tu corazón.
domingo, 3 de agosto de 2014
Preguntas sin respuestas
Como un perro perdido en la yerma estepa, así ando yo deambulando a través de mi conciencia, en constante agonía. Al igual que el perro fiel busca a su dueño, así busco yo la cordura. Puedes ver que voy restregando el cuerpo en la culpa sin encontrar consuelo, gastando el tiempo, creciendo y haciéndome viejo mientras que el objeto de mi obsesión sigue siendo esquivo. Querría conocer la mecánica de esta sociedad mezquina, de sicarios asalariados que no se miran en un espejo porque no son capaces de sostenerse la mirada. Quisiera saber el por qué de cuatro o cinco pares de preguntas. Y entender el sentido de tener unos valores, si después actuamos como si no existieran.
sábado, 12 de julio de 2014
Nuestro particular universo
Nosotros también estuvimos en un único punto, pequeño punto, donde se concentraba toda la materia. Acuérdate, de aquel sereno caos que nos servía de refugio, con su aire tantas veces viciado de humo, mezclado en cada partícula con el olor característico de cada uno de nosotros. Lo mismo se usaba de comedor, que de dormitorio, que de recreativo. Hubo un tiempo en que era todo lo que teníamos, aunque no siempre todo lo que necesitábamos y sin embargo éramos felices en esa ignorancia. Porque, como en los inicios y a nuestra particular manera, nosotros también teníamos una cálida presencia que sobresalía y resaltaba por encima de todas, que nos atraía hacia él. En él podíamos cobijarnos, acudíamos en busca de consuelo, de sabiduría, nos reconfortaba tan sólo con el simple hecho de verle allí, en el punto, meditando y a sus cosas. Y como todo yang tenía su yin, sólo que al revés y ahí estaba ella, alborotadora, dañina, tan confusa e irracional que a veces ocupaba todo el punto. Y lo limpiaba todo el tiempo y cocinaba y regañaba, asustaba y aún a pesar de todo era en aquel momento muy querida, admirada y sin embargo hoy...
El día, aquel día en el que todo comenzó a expandirse, en el que se empezó a alejar sin querer, ajeno a esa fuerza que lo arrastró lejos y nos llevó a todos a otra nueva etapa. Ese día supe sin ser a la vez consciente de ello que también él nos estaría esperando en la luna de un recuerdo omnisciente y que volveríamos, de alguna manera al punto, ingenuamente felices, bañados en su cálida luz, sin caos y al completo.
jueves, 3 de julio de 2014
¿Por qué callas?
La artista que llevas dentro se derrama por las páginas que tocas, contagias tu honda alegría y, te desvistes de tu dolor universal dejando desnudo un cuerpo de luna, sereno y pálido. A cubierto del etéreo humo de tu imaginación te encuentro a veces mojando tu pluma en el lacrimal para siempre describir rasposa la realidad. Sé que mantienes larga relación epistolar con ella... Por eso me descubro ante ti, rapsoda de lo cotidiano, narradora de lo increíble. Mañana saldré del yermo ramillete otoñal de mi soledad a buscar tu luz, a beber el agua que necesito para rebrotar, a leerte, a escucharte.
No me faltes.