" Alienada, tras cortar a mordiscos tus hilos y los míos, ya no seremos más títere. Caigo y tú detrás, presas de una nueva sensación, el vértigo. Ajena a mi nueva condición, comienzo a vomitar ecos agrios de un pasado mal digerido. Me arrastro, te agarro para ponerte a salvo del foco. Te veo boquear y me siento al filo, con los pies colgando, al borde de la extinción, pero no hay tiempo de pensar. Tomo aire para dártelo a ti, no es así como imaginé nuestro primer beso. Te empujo buscando el hueco, hay que salir antes de que comience el revuelo.
Ya siento el camino, bajo nuestros pies serpenteando incierto, el sol de frente como único espectador, atrás las voces. Nunca volveremos a ser tan felices como en este preciso instante."
Son de esas cosas que se hacen del tirón o al final se quedan ancladas en el "y si..." de la mano del "mañana en cuanto tenga un huequito". He aprovechado el empujón, soy más sombra que ser en estos asuntos y ya te adelanto que se perderá en el olvido. Pero ¿por qué no intentarlo? Sé que tú harás que merezca la pena.
viernes, 26 de diciembre de 2014
Felicidad inigualable y fugaz
Solsticio de invierno
"Eres la sierra nevada, el frío congelando la mirada. Un cielo de nubes dibujando sombras sobre la llanura estival y solitaria. Eres el ruido, tintineante de las piedras arrastradas por la corriente del río. Y el musgo que crece en la cara norte de los árboles. Eres el olor a tormenta y el crujir bajo mis pies de las ramas de este camino en el que me dejaste pateando piedras. Eres todo aquello que me devuelve la sonrisa y el calor del frío sol de este invierno. Se te olvidó contarme que dolería siempre, que todo se convertiría en ti y tú en espera, delirante espera."