"Eres la sierra nevada, el frío congelando la mirada. Un cielo de nubes dibujando sombras sobre la llanura estival y solitaria. Eres el ruido, tintineante de las piedras arrastradas por la corriente del río. Y el musgo que crece en la cara norte de los árboles. Eres el olor a tormenta y el crujir bajo mis pies de las ramas de este camino en el que me dejaste pateando piedras. Eres todo aquello que me devuelve la sonrisa y el calor del frío sol de este invierno. Se te olvidó contarme que dolería siempre, que todo se convertiría en ti y tú en espera, delirante espera."
Son de esas cosas que se hacen del tirón o al final se quedan ancladas en el "y si..." de la mano del "mañana en cuanto tenga un huequito". He aprovechado el empujón, soy más sombra que ser en estos asuntos y ya te adelanto que se perderá en el olvido. Pero ¿por qué no intentarlo? Sé que tú harás que merezca la pena.
viernes, 26 de diciembre de 2014
Solsticio de invierno
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Joder, es papá, una vez más, al menos para mí, es que es así, concretamnete como me he sentido durante mucho tiempo, como alguien abandonado a sus suerte por él.
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